Como no suspirar de alegría cuando a través de un teléfono móvil oyes que serás papá, como no correr a lado de mamá para engreírla y mimarla con las secuelas que trae el embarazo, como no abandonar algunas gollorías de trabajos lejanos y renunciar a ellas por vivir los instantes en que se formaba y ultimaba detalles para su arribo en menos de nueve meses.
Como no impresionarme con la fortaleza, la ternura y la inmensa alegría de Tania con cada movimiento, con cada patadita e ir al control mensual queriendo conocerlo ya... Como no querer brincar y gritar de felicidad cuando nació y verlo indefenso y acurrucado junto a mamá quien hizo un enorme trabajo, una labor que siempre admiraré de toda las mujeres del planeta y que me hizo amarla más. Como no cambiar las pocas noches de sueños y descanso por cargarlo y verlo dormir sonriendo entre sus sueños, como no desvelarse con cuantos cólicos y malestares nocturnos nos llenaba de llantos, como no sentirse orgulloso y feliz de tener un hijo precioso.
Como no decirte gracias Esposa mía por los años compartidos, por las alegrías y hasta por los malos ratos vividos, por que de ellos aprendemos muchísimo y nos hace ser mejores amigos, confidentes y esposos, como no darte un beso cada mañana y extrañarte durante el día como si fuéramos a pasar muchos años separados, como no imaginar tu sonrisa junto a Bennett y verlos felices cual niños inocentes si imaginar el mañana, como no imaginar nuestro final sentados en el ocaso de un atardecer junto al lago, viendo morir el sol y dejar de respirar tomados de la mano como se esfuma el día, habiendo cumplido la tarea de vivir, compartir y alegrar la vida a todos quienes nos rodean. Te amo Gian Piero Bennett, Te Amo Tania, Dios me los cuide siempre... Hasta el final
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